Sunday, September 13, 2009

des-garabateada

Las letras se han ido, qué sé yo a dónde; se han ido. A otro rincón tal vez, a otro planeta, a desvestirse de mí y a pintarse de colores prohibidos, yo qué sé, a romper otros silencios, a desconcentrar otras concentraciones, a probar otras tintas, a tentar otras madrugadas insomnes. Se han ido. Será el exceso de tiempo libre, el exceso de alegrías, el exceso de sonrisas, el exceso de sueños, el exceso de calma, el exceso de paz.


“La felicidad no produce buena literatura” dijo una vez nuestro querido y borracho Bryce Echenique.


En este caso, no escupe garabatos.

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Thursday, September 10, 2009


Tan acostumbrada estoy a las malas noticias en el mundo, a los bajones económicos, a las pérdidas de la moral y principios, a los subidones de precios y de desempleos, a las catástrofes naturales y egoístas de algunos. Tan acostumbrada a nuestra asquerosa humanidad, que
esta noticia es lo mejor que he escuchado en toda la semana, en todo lo que va del mes, en todo lo que va del año. Algo, al parecer, estamos haciendo bien. Mi esperanza ya puede quizá, despertar del coma.


Sunday, September 6, 2009

desvelada

Desvelada porque los latidos se aceleran con los ríos copiosos bajo esta luna llena. Desvelada porque los sueños se desbordan inexplicablemente en esta madrugada tibia e intranquila. Desvelada porque se van descubriendo sentimientos, se van abriendo ventanas, se va desnudando el corazón a ciegas. Desvelada porque se van dibujando palabras que se impacientan en el silencio. Desvelada porque hay un pálpito atravesado en la garganta. Desvelada, por tu culpa, desvelada.


Wednesday, August 26, 2009

anoche

Preferí no llamarte anoche, no sé, preferí tenderme sobre la cama, a oscuras, y escuchar esta canción over and over again. Preferí, no sé, pensar en tí. Anoché preferí soñar y pensar en tí.

Sunday, August 16, 2009

Serenata

Ibamos a vivir toda la vida juntos.
Ibamos a morir toda la muerte juntos.
Adiós.


No sé si sabes lo que quiere decir adiós.
Adiós quere decir ya no mirarse nunca,
vivir entre otras gentes,
reirse de otras cosas,
morirse de otras penas

Adiós es separarse ¿entiendes?, separarse,
olvidando, como traje inútil, la juventud.

¡Ibamos a hacer tantas cosas juntos!
Ahora tenemos otras citas.
Estrellas diferentes nos alumbran en noches diferentes.
La lluvia que te moja me deja seco a mí.

Está bien: adiós.


Contra el viento el poeta nada puede.
A la hora en que parten los adioses,
el poeta sólo puede pedirle a las golondrinas
que vuelen sin cesar sobre tu sueño.



- Manuel Scorza -


Thursday, August 6, 2009

inercia

El viento se rompe en sus oídos y ahoga la música que desfallece dentro del auto. El viento grita por las rendijas de las ventanas abiertas y ensordece los pensamientos inapetentes que normalmente se dibujan en su cabeza cuando transita por la autopista, siempre la misma autopista, todas son lo mismo a la misma hora - una muerte holgada y lenta, un castigo perpetuo. El viento no la deja pensar. El viento no la deja escuchar. El viento se en

tromete en el santuario de su automóvil contagiado de cotidianidad, de aburrimiento, de la inercia inescapable que es la rutina homicida. Sus ojos, rojos y cansados, se clavan en el auto de adelante que frena y avanza y frena y avanza y frena y avanza intermitentemente, como su auto, como cada uno de los autos que se arrastran como lombrices pútridas por la 24 este a las 5 y 43 de la tarde de otro miércoles insípido. Los ojos estacionados en el vidrio, en las manchas sobre el vidrio, en los cadáveres de artrópodos aplastados sobre el vidrio. Los ojos se pierden en la inmensidad de la nada y parpadean desganados. 22 millas por hora, 38 millas por hora, 7 millas por hora… qué importa, da lo mismo, la velocidad es estática cuando el tiempo es interminable, cuando la autopista se devora las ganas y las vidas, se convierte en un agujero negro donde el tiempo es irrelevante y constante, donde vivir es un trance y una desdicha, donde vivir es una autopista saturada y asquerosamente inacabable, donde vivir es un esperar insoportable.


El viento grita y le raja los oídos y le aturde los pensamientos pérfidos; le apacigua las ganas de estrellarse contra el gigantezco Dodge Ram plomo que no le permite ver más allá de sus enormes y furiosos faros rojos, o de estamparse contra ese largo y oscuro túnel de una vez por todas, o de precipitarse sobre la próxima motocicleta que se atreva a despertarla de este trance soporífero. El viento, el viento le refresca la monotonía apática, las náuseas reprimidas, la pestilencia que cuelga de los suspiros desabridos de sus tardes diarias.


El día fue una mancha más en la infinidad de manchas que son las semanas y los meses y los años que se le acumulan en la paciencia. El día empezó como empiezan todos y va terminando como terminan todos - una ducha, la autopista, un desayuno frente a la computadora, emails, reuniones, documentos, más emails, más reuniones, más documentos, un almuerzo frente a la computadora, planes, documentos, documentos, documentos y la autopista. Ayer es hoy, mañana fue ayer; todos los días y las horas y los minutos son una miasma indistinguible y borrosa. La vida había resultado ser una mentira.


El gigantezco Dodge plomo avanza nuevamente y un impecable y malcriado Volvo verde olivo se le cruza rápidamente y se encaja justo delante de su auto. No hay lugar para la rabia en los hoyos profundos del tedio. No hay lugar ni para diferenciar un Dogde plomo de un Volvo verde olivo. Los faros rojos siguen encendiéndose intermitentemente sobre sus ojos, la abulia es lo único que se respira en la vastedad de la autopista congestionada, la abulia es el único color que se colorea en sus ojos.


Si fuera viernes la historia sería otra. Si fuera viernes, aunque exhausta, los hoyos serían menos hondos y la autopista, pesimista y repulsiva, tendría fin; el tiempo volvería a existir y hoy sería hoy – el preámbulo inconfundible de la realidad, el génesis de los diferentes colores de los que está hecha la verdad, la felicidad, las ganas de seguir palpitando, de seguir viviendo y de seguir siguiendo. La vida sería una verdad alcanzable, un dulce respiro apacible, una sonrisa de corazón. La vida no habría resultado ser tan mentira, después de todo.


Si fuera viernes valdría la pena vivir. Si fuera viernes los instantes vividos serían irrepetibles y únicos, cada latido tendría una razón, un propósito, un color y un sonido distinto. Si fuera viernes los segundos estarían al alcance de su mano y de sus ganas. Si fuera viernes la hubiera enfurecido la irresponsabilidad con la que el camión de carga de al lado, enorme y oxidado, decidió meterse en su línea sin antes mirar por el espejo retrovisor, o por el espejo del costado, o por la ventana. Si fuera viernes el sonido del metal destrozándose no se hubiera confundido con el grito del viento en sus oídos o con el sonido de los bichos aplastándose contra el parabrisas. Si fuera viernes se habría dado cuenta que algo más se aplastaba en la autopista. Si fuera viernes se habría soprendido por la total ausencia de dolor y por la increíble facilidad con la que su cuerpo se partía y se abría por entero a la oscuridad; habría sabido que cerrar los ojos y dejar de respirar es el fin de la vida y no parte de la miasma de todas las repeticiones que son sus días. Si fuera viernes, morir habría sido una tragedia.


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Monday, August 3, 2009


tenía un maremoto en la garganta,


y no llamaste

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Tuesday, July 28, 2009

Thursday, July 23, 2009


...y aprendes a tomarlo por lo que es, no por los cuernos ni por la cola, sino por lo que es: una tarde tibia de julio, o un cuento tierno y corto, tal vez risas locas en el teléfono, o un par de cervezas por las calles frías de un san francisco nublado y perfumado. aprendes a no buscarle razón, a no exprimir números ni dibujar reglas absolutas, ni contar horas ni días, ni contar mentiras, ni puntos. aprendes a respirar el aire que te ha tocado respirar, a sonreir las sonrisas libremente y sin excusas, a vivir viviendo, a seguir viviendo, a vivir la vida hoy y ahora. a vivir, simplemente vivir.

aprendes pues, a tomarlo por lo que es: un pedacito de felicidad, un pedacito de suspiro, un pedacito de algún párrafo de algún capítulo de algún libro que se escribe en algún cuaderno, en algún rincon, en algún blog...


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Friday, July 17, 2009

espera

Esta espera la conozco. Esta espera impaciente, ansiosa, verde. Estas polillas en el estómago, estas cosquillas en los dedos, este tic tac insoportable aldedor de la sien, esta manía de contemplar el silencio inmutable del celular sobre la mesa de noche. Ah, esta maldita espera la conozco. Esta puerta rosa la conozco. He caminado ya por estas veredas antes. He tropezado, me he levantado, he dado vueltas y vueltas y he cruzado la calle. He cerrado puertas. He pintado rosados de azules. He colgado rojos imprescindibles sobre los suspiros arrebatados de atardeceres irrepetibles, vitales.


Sí, esta espera desespera, hipnotiza, disuelve, consume.

A l a r g a. Esta espera tiene nombre y sonrisa. Esta espera, maldita, precisa, perfecta.


Imagen: Remembrance, Roudolf Kharatian



Sunday, July 12, 2009

garabato 22

He jugado a hacer poesía. He jugado a ser poesía. He jugado, niño, a pescar los versos que cuelgan de tu sonrisa.



Friday, July 10, 2009

tonight

Es tonto, pero cumplí mi sueño adolescente de verlos, 20 años después; más vale tarde que nunca. Fue lindo. Fue mostro.

Sunday, July 5, 2009

Tanto

te estoy queriendo
tanto ahora
que si me pinchara
un alfiler
sangraría pétalos de rosa

te estoy pensando
tanto ahora
que donde quiera
que estés
debe dolerte la memoria

te estoy queriendo
tanto ahora
que se me enredan
las palabras
en la tinta

tanto
que si me vieras
me confundirías
con tu risa


Mayo 18, 2001
(del cuaderno azul)